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EN TERRENO DE FAIR
Gilberto Tito Escobar
Oliver Pérez.
Guasave, Sin.- Después de ver la salida de ayer martes 23 de marzo del zurdo Oliver Pérez con los Mets de Nueva York solo queda, en mi opinión, ponerle un calificativo a todo lo que esta sucediendo con su pitcheo: Es desesperante. Hay momentos del juego en donde se pierde por completo y nomás no mete strikes luciendo como un novatito con facultades si, pero con nula experiencia. Lejos de aquel Oliver Pérez que en el 2004 ganó 12 juegos y tuvo efectividad de 2.98 con los Piratas de Pittsburgh además de 239 ponches. Lejos de aquel zurdo del 2007 que ganó 15 juegos con los Mets de Nueva York o de aquello mismo Oliver del 2008 con los metropolitanos que tuvo 34 aperturas, líder en Liga Nacional dejando foja de 10-7 en ganados y perdidos ponchando a 180 bateadores. En fin desde su lesión en la rodilla el año anterior, Pérez Martínez luce otra vez totalmente fuera de sus facultades. Solo ha tenido una intervención destacada esta pre-temporada cuando lanzó 4 entradas sin hit ni carrera ante los Tigres de Detroit. Lo demás han sido actuaciones bien preocupantes para los Mets de Jerry Manuel quien si o si necesitan de ese brazo mexicano para este año, donde buscan no sea el tercer fracaso en forma consecutiva en su división donde Filis manda y Marlines da tremenda pelea. Los Bravos meten sustos solamente y Washington
solo cumple su rol de juegos por ahora, pero desarrolla màs que nadie para un futuro a corto plazo, ya verán.
Hablando con uno de los scouts de la misma organización de Mets de Nueva York en nuestro país, le cuestionamos cual cree el que es el problema de Oliver Pérez, sobretodo, porque no tira strikes y se pierde por completo en algún momento del juego. Lo que sucede con Oliver es un problema muy frecuente en un lanzador que viene de buenos números, después se confía, vuelve a trabajar pero no igual, se lesiona y tarda en recuperar la confianza cuando regresa a lanzar, esa es la clave de un lanzador, la confianza tanto en su mecánica, la colocación de sus pitcheos, la velocidad y todo lo que conlleva a que un lanzador domine por completo el juego. Algo no lo deja concentrarse al 100%, si escucha los consejos, las instrucciones de sus coaches, pero por algún motivo de falta concentración y falta de confianza, se cae a la hora de lanzar. No hay confianza plena. Además hay algo que esta desconcentrando fuertemente amigos lectores al zurdo de Culiacán: la prensa de Nueva York que es sumamente agresiva, quisquillosa, oportunista, lesiva, amarillista, sensacionalista y lo mismo ponen un día a Oliver (o a cualquier jugador de cualquier deporte en Estados Unidos) como un dios y cuando falla lo destrozan por completo, como sucedió el año pasado y esta sucediendo en este spring training. Oliver no está llenando la expectativas de un tercer abridor, los números, sus actuaciones y la desconfianza que ya provoca hasta en algunos compañeros que lo han apretado desde el año anterior, hace que Oliver este batallando contra muchas cosas que de pronto ni siquiera pensamos como aficionados, donde solo queremos que en jugador mexicano en MLB gane sino, son maletas.
Oliver esta cumpliendo un contrato de 36 millones de dólares, ¿sabe usted el compromiso que eso genera? Y es compromiso con el mismo primeramente con su afición en Nueva York, con su club que confió en soltarle tremendo contrato, con su familia que lo apoya en todo momento, ahora con su señora esposa, la afición en México que lo sigue por televisión buscando que se consolide de una vez por todas. Debutó en el 2002 con los Padres de San Diego en un juego interligas un domingo al mediodía frente a Marineros de Seattle. Recuerdo perfectamente que ponchó a un Ichiro Susuki que nomás y no pudo descifrar los impresionantes pitcheos de aquel zurdo de espejuelos. Trabajó 5.1 de entradas donde solo lo tocó Dan Wilson, el cátcher de Marineros con un jonrón de dos carreras por todo jardín izquierdo. Desde ahí Oliver Pérez mostro estampa, presencia y facultades, misma que hasta este 2010 no han explotado por completo, sobretodo, no han tenido consistencia. Tres buenos años (2004, 2007 y 2008) de un total de ocho temporadas donde las otras cinco campañas se dividen en tres regulares y dos sumamente malas que tiene en su haber. Oliver doma a los equipos grandes, luce enormidades, pero contra equipos chicos se desploma, es una constante en su carrera y eso molesta a sus entrenadores. Eso no es consistencia de acuerdo a las facultades que ha mostrado el zurdo por momentos y que han hecho pensar a muchas organizaciones y buscadores del beisbol mundial sobre la clase de lanzador que sería Oliver Pérez solo si Él se decide. La paciencia se está acabando en Nueva York.
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